Cuando la sabiduria de los pequeños sale al encuentro de los mayores, o el arte de romper paradigmas.

"Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquéllo que desea" (Paulo Coelho)


miércoles, 5 de marzo de 2014

Cuando hablamos de las cosas que los niños pueden enseñar a los mayores, su capacidad para practicar el arte de la generosidad, ocupa un espacio a destacar.

El viral del niño y su héroe que conmueve a internet.






Un billete de 20 dólares en el suelo ¿se puede tener más suerte? Esa cifra da para mucho para un niño de apenas ocho años y la alegría no podía ser mayor. Aquel día era ya genial de por sí: el pequeño Myles fue con su madre y hermanos a comer en familia a un conocido fastfood de la zona y al bajarse del coche, ahí estaba, el billete de 20 dólares amenazando con salir volando si nadie se hacía con él.



Aquello era genial: ¿qué comprar? Posiblemente un videojuego... Pero el azar del destino quiso también que ese día y a la misma hora, el teniente Frank Dailey fuera a comer con su mujer e hijo vestido al mismo local. Un militar, un niño y el billete de 20 dólares. Aquel día algo cambió para todos.


Myles entró dando saltos de alegría en el local al que pocos minutos antes había accedido el militar con su uniforme de campaña. Con el billete todavía en la mano y escogiendo la comida, el pequeño descubrió el uniforme. Uno como el de su padre, fallecido en Irak cuando él apenas contaba con cinco semanas de vida.

 Cómo le echaba de menos.
Andy Eckert era un sargento destinado en aquel polvorín cuando la fatalidad se lo llevó para siempre. Padre e hijo nunca intercambiaron una sola palabra ni tuvieron apenas apenas tiempo para  jugar. El destino quiso que sus vidas no transcurrieran unidas, pero el pequeño Myles se sabía hasta el mínimo detalle de las fotos que inmortalizaron los valiosos momentos que padre e hijo pasaron juntos. Su padre fue un héroe, y el hombre de la otra mesa de uniforme tenía que serlo también.


“Mi padre está en el cielo”
No habría videojuego. Mientras la familia se disponía a abandonar el local, nuestro pequeño héroe escribió una sentida carta a aquel anónimo de uniforme: "Mi padre era un soldado también y está ahora en el cielo", escribió decidido, para continuar explicando que había encontrado el billete en el parking y quería regalárselo "por todo lo que haces". "Es tu día de suerte", terminó el pequeño Myles.




Entregó la carta con el billete al sorprendido comensal para salir después corriendo. En este punto, la vida de Frank también cambiaría para siempre. Aquella demoledora misiva cargada de fuerza, coraje y sentimiento era dinamita para un alma endurecida por los rigores del combate. El militar no tardó en subir la ejemplar carta a las redes sociales y ya se sabe...


"Leo la carta cada día", confiesa emocionado a la CBS, una de las cadenas que ha entrevistado a los implicados. Mucho más que los 20 dólares, el pequeño Myles regaló a Frank algo más valioso: "una guía a seguir en la vida", reconoce. El amor de un hijo por su padre fallecido y el respeto por lo que hacía. Un héroe en el cielo, y otro, más pequeñito, en la tierra.


La conmovedora historia nos deja además una foto para el recuerdo. Camino de casa Myles pidió a su madre una foto para el recuerdo: el niño abrazando la lápida de su padre en medio de la nieve. No hay lugar para el frío en una escena tan cargada de sentimientos.



2 comentarios:

  1. Anónimo3/05/2014

    LOS COMENTARIOS QUE BAJAS A ESTE BLOG SON UN SOPLO DE AIRE FRESCO, ENERGIA NECESARIA PARA RECARGAR PILAS Y SEGUIR.

    GRACIAS POR TODO.
    RAFA

    ResponderEliminar
  2. Gracias a ti, por tu amable comentario, Rafa.

    Creo que nos hace falta "abrir ventanas" en este sofocante mundo en el que nos está tocando vivir.

    Y para eso, para aportar soplos de aire fresco y abrir espacios de aprendizaje sobre muchas cuestiones que los mayores a veces olvidamos, el mundo de los "peques" es un recurso maravilloso.

    Cordiales saludos
    Mila.

    ResponderEliminar